2025

 


Enero

Boomers, sex, drugs and rock and roll

Leo un interesante estudio que plantea que los mayores de 55 años somos “la nueva generación problemática”. Sorprendentemente somos los que más consumimos drogas, más nos divorciamos, y más nos dedicamos a aquella máxima de nuestra juventud que citaban Ian Dury los Blockheads. No, no era aquella de “haz el amor y no la guerra”, sino lo de “sexo, drogas y rock and roll”. Parece que después de vivir en el camino del exceso tenemos unos organismos tan resistentes que todavía nos permiten participar de la trilogía maravillosa. Reconozco que del rock and roll no es difícil aunque cada vez nos lo ponen más difícil porque suena reggaeton por todas partes, que las drogas están al alcance de todo el mundo porque ya sólo falta que las vendan en los supermercados, y en cuanto al tema del sexo me temo que siguiendo el aserto de mi abuela, si de comer langostinos todos los días también se harta uno, esta generación se ha pasado la vida comprando marisco. Ahora, con la -pausia, la diabetes, la hipertensión, la depresión, el colesterol y no sé cuántos tratamientos más, y aunque de boquilla digamos otra cosa, el ingrediente sexual del asunto tampoco creo que sea muy boyante ni que tengamos posibilidad de competir con nuestros hijos en este terreno.

Febrero

Marian, los flautistas y los encantadores de serpientes

La aparición en “El Hormiguero” de Marian Rojas Estapé ha destapado la caja de los truenos. Esta psiquiatra, gran divulgadora de contenidos de autoayuda, es capaz de aparecer en tres noticias en el mismo día hablándonos de temas absolutamente diferentes, lo que nos muestra su gran conocimiento de aquello de lo que se ocupa, además de a su relativamente corta edad ser autora de un buen número de libros de gran éxito editorial y que unidos a su filantrópica e incesante actividad de publicación de contenidos seguramente le estará reportando gran cantidad de beneficios económicos. Marian, junto con Mario Alonso Puig, cirujano de profesión, ahora mismo están en la punta de lanza de la difusión del conocimiento psicológico y su aparición en el prime time televisivo junto a Pablo Motos ha sido un buen refrendo de ello, pero esa intervención no ha estado exenta de polémicas como no lo está la de cualquiera que se atreva a exponerse mediáticamente ante la mayor audiencia del día. Sus reflexiones, llenas de paz y armonía, han ayudado a muchas personas a salir adelante cuando se enfrentan a eso que ahora llaman “problemas de salud mental”, y sin embargo nada más aparecer en antena y gozar del respaldo televisivo no han sido pocas las críticas que le han llovido especialmente desde el campo de la psicología.

Marzo

Galileo, la ciencia y la tecnología

Galileo se apellidaba Galilei, que viene a ser algo parecido a si Sancho se apellidase Sánchez, aunque el que realmente fuese famoso resultara ser Panza. Más allá de nuestras fronteras, y allá por la época en que de la mente de Miguel de Cervantes surgiera la portentosa inteligencia práctica del esposo de Teresa e incansable compañero de Alonso Quijano, por tierras italianas Galileo andaba preocupado por el estudio de la astronomía y construyendo telescopios para observar con mayor precisión lo que ocurre más allá de la atmósfera. Mundialmente conocido, aunque quizás no tanto como Leonardo DaVinci que contaba con la ventaja de haber nacido un buen número de años antes, no goza del merecido reconocimiento que debería por el hecho de haber sido el padre de la ciencia moderna, título que algunos le atribuyen. Más allá de una paternidad compartida con otros sabios de aquella época, no cabe duda de que es uno de los principales impulsores del método científico como forma de conocer la realidad que nos rodea. Además de esto, y de inventar telescopios que le sirvieron para confirmar que la teoría de Copérnico era cierta, era un firme creyente cristiano y católico practicante.

Abril 

In the hands of astutes

The world is in the hands of fools, and I fear tomorrow I’ll be crying, dos frases proféticas de Epitaph de King Crimson, una de esas obras maestras que aúnan belleza y tristeza, publicada allá por mil novecientos sesenta y nueve, y que desafortunadamente nunca ha dejado de tener vigencia. La palabra fool en castellano se traduce por ingenuo o tonto, incluso por bufón, y esa polisemia relativa convierte a la frase en algo tan poético y profético que, como el resto de la canción, produce angustia y zozobra. El mundo está en manos de tontos, ingenuos, bufones, payasos, y son ellos quienes toman las grandes decisiones que afectan a nuestras pequeñas vidas. Esas grandes decisiones incluyen dónde poner las barreras que deciden a quién pagamos los impuestos y cómo se gasta ese dinero ficticio y virtual que nos permite mantener a Matrix con vida, haciendo que unos vivan en la opulencia y otros en la indigencia. Un mundo dirigido por payasos, seres de apariencia alegre y alma triste, por bufones que gozan de la prerrogativa de reírse de absolutamente todo o de ingenuos a los que se les engaña con facilidad no es lo más deseable para ninguno de nosotros.

Mayo

La soledad del Papa

Es la estructura de poder más perfecta que existe, la que ha resistido sin apenas daños y rodeada de riqueza desde hace más de mil años. Algún día tendré que buscar los orígenes del Vaticano y me enteraré de cuándo los seguidores de Jesucristo, un hombre humilde que nos enseñó una ideología mucho más práctica que las de los filósofos griegos, que predicó el amor y el respeto por encima de todo y que se alejó de la vorágine de destrucción y poder de este capitalismo destructivo en el que vivimos, se organizaron en un palmo de terreno para ser mundialmente reconocidos como los que deciden quiénes son los buenos y quiénes los malos. Al frente de esta de esa estructura de poder un anciano venerable que nunca fue elegido por sufragio universal sino por votación entre un reducido grupo de notable Hasta hace nada era Francisco, ahora León y todos, tanto los que desde pequeños nos hemos incluido entre los seguidores de Jesucristo y sus representantes vaticanos como el resto del mundo, esperamos con expectación su actuación en un mundo crispado por la manía de cuatro individuos que quieren jugar al monopoly con todos nosotros.

Junio

Dibujitos

Es el órgano más grande del cuerpo, y también el más visible. El que marca la barrera, el que vendemos tan barato, el que nos defiende y protege de las agresiones del exterior, y el que nos empeñamos en cuidar con cremas y potingues que no van más allá del mero efecto placebo pero nos cuestan un ojo de la cara. Es también la parte de nuestra anatomía que compartimos con otros seres humanos, la que nos da una apariencia propia a cada uno y a la que dedicamos una buena parte de nuestro tiempo de cuidados porque marca nuestras formas, nuestra apariencia. Es tan amplia que tiene zonas públicas y privadas, tan sensible que concentra la mayor parte de nuestras sensaciones y tan importante como tantos otros órganos de nuestra maquinaria.

Julio

Give peace a chance

“Gente que tan solo quiere vivir su vida sin más mentiras y en paz. Libertad sin ira, guárdate tu miedo y tu ira porque hay libertad. Y si no la hay sin duda la habrá”. El himno de la transición que tantas veces cito, Libertad Sin Ira de Jarcha, refleja el camino que la mayoría queremos seguir y la paz se ha convertido en la meta que queremos conseguir. Paz entendida como sosiego, esa paz cristiana entendida como estado de armonía interior que los fieles reciben de Dios, y que se extiende de un modo transreligioso porque seas cristiano, musulmán o budista nuestro deseo en esta vida es vivir sin conflictos, sin ajetreos ni luchas armadas. Que caigan bombas del cielo, nos matemos los unos a los otros, unos pocos se enriquezcan mientras la mayoría se empobrece y el resto miran hacia el otro lado y esperan llegar un día ser de la clase dominante, no es paz. Es de tontos luchar contra nuestros hermanos y, para esto, hermanos somos todos.

Agosto 

Las bajas de la mili

Hace muchos años, cuando nos acercábamos a la veintena, los hombres teníamos que cumplir con nuestra patria y dedicar unos largos meses a cumplir con lo que llamaban servicio militar, honroso deber del que en un alarde de machismo poco igualitario se eximía a las mujeres, que en aquellos tiempos de post-dictadura franquista las cosas no se podían hacer de otra manera. Afortunadamente tras unos años de democracia aquello quedó en el recuerdo y ahora el ejército profesional español está compuesto de forma más o menos paritaria por hombres y mujeres, no existiendo discriminación alguna por razón de sexo para pertenecer a él. Los que hicimos la mili, que también hubo quien se libró por razones médicas o porque ese año no tenían sitio para ellos (los excedentes de cupo) nos trajimos en el zurrón un buen número de anécdotas de esas que se recuerdan porque al quedar grabadas en los años de juventud parecen ser imborrables, como la educación que se nos dio en la infancia. No nos acordaremos de lo que comimos ayer, pero del cabrón del sargento que nos arrestó tres imaginarias seguidas recordamos hasta la última de las arrugas de su cara.

Septiembre

Los mosquitos de Nasau y la lluvia de California

Hace años, antes de la pandemia, una campaña de publicidad insistía en que “hay que viajar más”. La agencia en cuestión, que debe haber pasado a mejor vida hace tiempo o quizás ha triunfado tanto que no necesita darse a conocer más, puso el dedo en una de nuestras necesidades más primarias: La de conocer otros territorios, otras gentes, otras formas de actuar. De ella vivimos en este país, del turismo de sol y playa como fuente fundamental de ingresos y de esa bonanza económica tan desorbitada que nos lleva a tener que pagar cada año cuarenta mil millones de euros, no ya para devolver la deuda, sino para que cada uno de los que contribuyen con su dinero a que todo esto pueda pagarse reciban el pago de sus intereses. Viajar se ha convertido, hoy por hoy, en uno de los puntos fuertes de la espiral de consumo de eso que hace muchos años Ramón de Fussimanya denominó como depretalismo y a lo que otros nos referimos, tal vez buscando no ser tan técnicos, con el término de capitalismo salvaje.

Octubre

Wake up, little Susy

Lo llaman “cultura de la cancelación” con el anglicismo “Woke”, y está de moda. Sus temas favoritos son el género, el cambio climático, el genocidio en Israel, la lucha por los derechos LGTBIQ+ y en general todas esas guerras perdidas que eran las favoritas de los Héroes cuando cantaron Flor de Loto. Supongo que es un movimiento que surgió en Estados Unidos como casi todas estas cosas y se ha globalizado, y actualmente mueve enormes cantidades de dinero que es lo que se espera en esta sociedad capitalista. Aglutina a ONGs, goza del beneplácito de gobiernos como el de España y se basa en aquello del activismo que tanto movilizó a las masas en la segunda mitad del siglo XX. Es como si, por fin, el pueblo tomase conciencia de su fortaleza social y hubiera decidido parar los pies a los gobernantes que se oponen a su voluntad, un intento de ejercer de modo real ese poder que en democracia ejercen los gobernantes por voluntad popular. Las personas que se acogen a la metaideología Woke van más allá de religiones, conciencias políticas, partidismos e intereses económicos y su lucha es exclusivamente a favor de lo que es justo, bueno y deseable.

Noviembre

A vueltas con los horarios

La noticia de estos días es el cambio de hora. Cada seis meses tenemos que adelantar o atrasar el reloj, según coincida, para sincronizarnos (o lo contrario) con la luz solar, o al menos para aprovechar mejor las horas en que no tenemos que recurrir a la iluminación artificial. Este cambio, que se remonta a nuestra más tierna infancia en el caso de los boomers, ha sido una constante en nuestras vidas con toda la parafernalia que supone en cuanto a coger todos los relojes que tenemos en casa, que suelen ser unos cuantos, y adaptarlos al nuevo horario. Para las nuevas generaciones no es tanto problema, primero porque soportan mejor las alteraciones en los ritmos de sueño, y segundo porque con el móvil se apañan y los dispositivos electrónicos conectados se ponen en hora ellos solos.

Diciembre

Miedito a la IA

Parece que la IA se ha hecho omnipresente en nuestras vidas, cumpliendo los más oscuros presagios de aquellos visionarios del siglo XX que profetizaban que viviríamos en un mundo de robots que pasarían de ser nuestros sirvientes a nuestros amos, y que estaríamos rodeados de replicantes con apariencia humana, tan logrados que sería casi imposible distinguir a unos de otros. Bueno, todavía no hemos llegado a esto pero al paso que va el desarrollo tecnológico no parece lejano, aunque no sé en qué punto de la Torre de Babel se encuentra esa evolución y hasta dónde vamos a poder llegar antes de que se produzca el inevitable reseteo que tan bien describe la metáfora. El caso es que unos cuantos peldaños más abajo hemos llegado a un punto en que los ordenadores controlan nuestros coches y los electrodomésticos de nuestra casa y las búsquedas en Google han pasado a la historia porque ahora le preguntamos directamente a ChatGPT, Copilot o Gemini y casi nos hacen los deberes. Son capaces de componer canciones (sin alma), escribir libros (tan correctos que resultan aburridos) o darnos recetas de cocina mucho mejor que el compendio de la Thermomix.

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